Seguimos confinados, los días pasan y no se parecen. Afortunadamente tengo una lista muy larga de cosas que me quedan por hacer y temas de dibujo por explorar.
Y hablando de dibujo, no soy especialmente fan del dibujo clásico de figura humana. En cambio me encanta jugar con la línea y experimentar.  Conseguir resultados inesperados, dejándome llevar por la punta de mi rotulador.
Hoy he repasado uno de mis clásicos: el autoretrato con línea continua, y sin mirar el cuaderno mientras estoy dibujando.

Es una buena técnica para iniciarse en el mundo cubista de Picasso.

Me he instalado delante de un espejo para dibujar comodamente,  y he llenado una página con varios autoretratos.
Luego he elegido el que más se ajustaba al ejercicio que tenía pensado: llenar algunas zonas con tramas, para añadir algo de textura y valor.

 

Es muy enrequecedor explorar técnicas que no conocemos y que nos hagan salir de nuestra zona de confort. Es un paso imprescindible para progresar.

Sin olvidar el objetivo principal: pasárselo bien dibujando.